por Ana Luisa Islas.
Suelo explicar a mis alumnos una analogía con un partido de futbol para que comprendan por qué es importante que cuenten su versión de la vida. Si queremos saber cómo fue el partido necesitaríamos hablar con el portero, con el que metió los goles, pero también con el aguador, con la vendedora de papas, con el policía de la entrada, con los periodistas en la zona mixta, con los de la primera fila, pero también con los de la última. El portero del equipo que perdió nos dirá que el partido estuvo malísimo. El que metió los goles dirá que fue un gran juego. La de las papas nos hablará acerca de la venta que tuvo y el policía del número de colados. En el mundo de la gastronomía y el vino es igual, necesitamos las historias de todos los involucrados para poder conocerlo y entenderlo.
Como periodista con una trayectoria de más de 20 años, 16 de ellos enfocada en la gastronomía y en su comunicación, creo que la capacidad de contar historias no nos es exclusiva a los periodistas o los escritores. Todos tenemos una voz. Y toda voz merece ser escuchada.
Como en la analogía del partido de futbol, todas las historias son correctas, ninguna sobra. Así es también en la gastronomía, en el vino y en la vida misma. Toda voz es correcta. Para escribir necesitamos conectar con nuestra voz y dejarla fluir.
Escribir nos permite hacer un mapa de en dónde estamos parados, en dónde habitamos y de todo lo que nos rodea. Poder hacer un mapa de los conceptos que nos acompañan en el trabajo, a través de historias o saberes que queramos plasmar en el papel, nos facilitará el día a día, no solo a nosotros, sino a todos los que nos rodean, tanto en lo profesional como en lo personal.
Para mí, escribir es respirar. Si me atoro, escribo. Si se me cierran puertas, escribo. Es mi autoregulador pero también es mi manera de decretar, de imaginar y de concretar. Escribir me permite inhalar y exhalar. Escribir me ayuda a explicar lo que fui, lo que soy y lo que quiero ser; por eso lo comparo con un mapa. Escribir me permite describir un plato, explicar una experiencia, reseñar un viaje, delimitar y concretar mi carrera, compartir mis conocimientos: ser clara, concisa y precisa.
La multipremiada chef Carme Ruscalleda no habla sobre futbol, habla sobre felicidad. Para ella, un restaurante es una fábrica de felicidad. Explicar la gastronomía o el vino debe ser también explicar la belleza, la felicidad. Manos a la obra.

(D)escribir | Taller de Escritura
Taller de escritura en línea para profesionales del vino y la gastronomía impartido por la periodista y escritora Ana Luisa Islas. A lo largo del curso, tres sesiones en grupo y una individual, los asistentes hacen suyas herramientas que les permiten expresar ideas, historias y saberes a través de la escritura.
Este taller permite a los alumnos expresar aquello que les viene rondando en la cabeza hace tiempo y no saben cómo compartir de manera ágil y amena. Escribir se vuelve más natural, como hablar.



