Esta formación en curso adentro de la escuela The Center for Body-Mind Movement – México, es una pedagogía basada en la experiencia directa del cuerpo.

Estudia al cuerpo en relación e interacción con la vida, en movimiento.
No aborda la anatomía únicamente como un mapa externo, sino como un territorio vivo que se revela a través de la sensación, la percepción y el movimiento.

Desde este enfoque, el movimiento comprende toda relación entre sistemas vivos y aquello que los sostiene en su existencia.
Es una aproximación integral que investiga relaciones, permitiéndonos ser parte del estudio de aquello con lo que nos vinculamos.

El cuerpo es la casa desde donde la experiencia de movimiento sucede.
El ritmo y el pulso no son accesorios: son lenguaje, una vía de traducción para afinar la percepción en relación con la vida.
Ahí aparece información de dirección y vector; la posibilidad de discernir y sentir antes de accionar.
La búsqueda no es corregir el movimiento, sino habitarlo con mayor integración entre mente y cuerpo.

A lo largo de esta formación, el cuerpo se estudia como un sistema integrado: sistema esquelético, órganos, sistema nervioso, sistema muscular y endócrino, fluidos, voz, tejido conectivo, así como el desarrollo de la motricidad humana y la percepción.

Cada sistema se aprende desde su función y desde su vivencia:
cómo se siente, cómo organiza el movimiento, cómo participa en la percepción, en la creación y en la manera en que atendemos, discernimos y actuamos.


Pedagogía

La educación somática no busca transmitir contenidos: busca reconfigurar la forma de percibir y mapear las rutas con las que el cuerpo se relaciona con el mundo.

Se apoya en distintas ciencias y disciplinas que han estudiado el cuerpo, no para fijarlo ni reemplazarlas, sino para poner ese conocimiento en relación con la experiencia: observarlo, situarlo y explorarlo desde dentro del cuerpo.

Desde ahí, se investiga el cuerpo en salud, en la búsqueda de comprender hacia dónde se organiza la homeostasis en cada cuerpo y cómo ampliar posibilidades de habitabilidad en la vida en relación.

Es una pedagogía viva.
No busca cerrarse en conceptos rígidos; toma cada conocimiento que emerge de la investigación humana como perspectiva y como información disponible para ser observada y puesta a prueba en la experiencia directa individual y colectiva.

Aprender, desde aquí, es desarrollar la capacidad de atender, diferenciar e integrar la experiencia.
El sistema nervioso aparece como eje del aprendizaje, y la percepción como vía de acceso al conocimiento propio y colectivo.

Esto permite mapear la experiencia con mayor precisión y situarla: no como algo abstracto, sino como algo que ocurre en un cuerpo, en un entorno y en un momento específico.

Este es un frente contemporáneo de estudio, donde el cuerpo deja de ser un medio y se vuelve el lugar donde el conocimiento ocurre, se organiza y puede volverse comunicable.

Es una especialización que convoca múltiples frentes: maestros de danza contemporánea, bailarines, actores, científicos, psicólogos, terapeutas, fisioterapeutas, músicos, artistas, gestores culturales, personas en contextos ecológicos y territoriales, y también quienes trabajan en oficios donde el gesto es información viva de un proceso interno.

Si estás en cualquiera de estos cruces —o en uno que aún no tiene nombre—, esta pedagogía no te pide encajar: te ofrece herramientas para mirar lo que ya haces desde otro lugar.

La curiosidad es uno de sus ejes.

El aprendizaje sucede a través del cuerpo; por lo tanto, el recorrido para aprender a facilitar educación somática no ocurre desde la observación externa.
Atraviesa la experiencia propia como vía de estudio.

Comprender el cuerpo se expande en la capacidad de estar en los procesos que después se acompañan: participar conscientemente en ellos, sostener presencia mientras ocurren y, desde ahí, mapearlos, diferenciarlos y reconocerlos en uno mismo para poder percibirlos también en relación.

Facilitar implica haber aprendido a habitar esas relaciones.


¿Cómo esta formación informa mi práctica?

Todos mis frentes de especialización están hoy permeados por mi formación como Educadora en Movimiento Somático.
Funciona como un tejido de recursos que me permite investigar, crear, catar, documentar y diseñar contenido pedagógico integrando al cuerpo como parte del sistema.

Es una ampliación sistémica que sostiene la curiosidad sensorial como herramienta en lo que exploro, produzco, imagino y construyo.

En cualquier oficio —cultural, agrícola, microbiológico, territorial, sensorial— el cuerpo es un instrumento para tomar decisiones, crear, vincularse e investigar.
Esta pedagogía me permite refinar gesto, atención y decisión desde una inteligencia corporal más precisa.

También transforma la forma en que investigo.

La somática propone una investigación desde la experiencia: observar cómo cambian los sistemas —nervioso, sensorial, motor— en relación con el entorno.
El cuerpo se vuelve herramienta y campo de estudio al mismo tiempo: permite observar, registrar, diferenciar y traducir lo percibido en conocimiento compartible.

Desde ahí, mi trabajo como química, especialista en análisis sensorial y sistemas ecológicos se expande: integra sensibilidad y ciencia, y abre la posibilidad de generar metodologías más situadas, más cercanas a lo que realmente está ocurriendo en cada contexto.


Lenguaje y estados

Esta formación también abre el trabajo con una pluralidad de lenguajes.

Nombrar desde el estado que se está viviendo —no imponer un lenguaje externo—.
Encontrar correspondencias entre experiencia, palabra y contexto.

Cada práctica, cada oficio y cada territorio implican estados distintos del cuerpo.
Poder percibirlos y nombrarlos con precisión abre nuevas formas de comprensión, de enseñanza y de creación.


Trayecto formativo (en curso)

Formación en Educación de Movimiento Somático 2018 – Presente
(The Center for Body-Mind Movement) – México

500 horas cursadas