Por Esmeralda Brinn y Natalia López

El término proviene de la palabra soma: “el cuerpo percibido desde dentro”.

La somática es un campo de estudio del cuerpo, las emociones y el movimiento desde la percepción y la experiencia individual. Se enfoca en la vivencia directa y dialoga con marcos teóricos desarrollados en otras disciplinas. Más que una técnica aislada, es una forma de observar, aprender y relacionarnos con la vida a través de la experiencia sensorial del cuerpo.

Este enfoque permite reconectar con el cuerpo y sus procesos, volviendo la experiencia más viva y transferible a lo que hacemos. La acción puede ser la misma; cambia el foco de atención. Pasamos de las ideas a la experiencia en cada momento.

¿Por qué usar principios de la somática para catar?

Cuando nos vinculamos a partir de mapas preconcebidos —como los parámetros que aprendemos en la formación profesional— tendemos a habitarlos como si fueran el único marco de lectura, a veces sin notar que existen otras formas de percibir, vincularnos y expresar.

La somática permite reconectar con la información que el cuerpo está registrando de manera continua, ampliando la calidad, la diversidad y la complejidad de la percepción.

Al catar desde ahí, accedemos a múltiples capas que no siempre están en primer plano de la conciencia. Se abren mapas situados, que emergen en relación con quien percibe y con lo percibido.
La apreciación y la vinculación con el vino se vuelven entonces una experiencia viva, en movimiento, que se construye en cada momento.

La cata puede ser entendida en movimiento

El foco de nuestra atención orienta la ruta de la percepción.
Desde una perspectiva olfativa, cuando los aromas llegan al centro olfativo, detonan un movimiento interno sutil en el cuerpo.
Desde ahí, la atención puede abrir distintas rutas: rastrear el impacto, seguir tomando información o profundizar en las relaciones que van emergiendo.

Dedicar la atención a nombrar los aromas sostiene el foco en el estímulo —el vino— y puede dejar en segundo plano otras rutas que también emergen en la relación. Con ello, se reduce la posibilidad de rastrear la respuesta corporal, de conocernos en vínculo con lo percibido y de afinar un contacto más íntimo con el estímulo, clave para sistematizar información y ejercitar la memoria sensorial en el tiempo, siguiendo la transformación de la materia.

Sostener la atención en las sensaciones del cuerpo, tendiendo puentes con los movimientos de los aromas, es una habilidad que se cultiva: navegar una experiencia móvil, en presencia consciente, con agencia y creatividad.


Esmeralda Brinn. Cultura Somática | culturasomatica.com |  IG: @ cultura_somatica

Natalia López. Cava Garambullo y  Academia Vinograd | vinograd.mx |  IG: @ vinograd_mx  y @cava_garambullo


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