Serie — La Anatomía del Catador
El uso de la sensorialidad como herramienta para abrir perspectivas

Catar, en este espacio, se explora como una lectura situada:
una práctica para capturar información no solo del vino, sino de los entornos;
una forma de mapear sistemas.

El placer no se deja de lado; aparece como resultado cuando la curiosidad se sigue. Aquí, la curiosidad no es una sola.

Se entiende como un conjunto de rutas posibles, guiadas por distintos focos de atención, que permiten percibir y navegar sistemas vivos específicos; particularmente útil para el estudio del terruño y de los elementos que lo componen.

Nivel: Intermedio y Avanzado

Es recomendable contar con experiencia previa en el mundo del vino — cursos, formación, trabajo en bodega, exploración personal o turismo enológico—. Está diseñado para quienes pueden apoyarse en su propia experiencia para tomarla, profundizarla, relacionarla y expandir lo aprendido previamente.


Sesión 1

Encontrar información

Color, aroma y composición como puntos de entrada

Lo que percibimos no es aislado: es información que ya viene organizada.

En esta sesión afinamos la mirada hacia lo que sostiene lo que aparece:
cómo se construyen los colores, de dónde emergen los aromas,
cómo interactúan las moléculas que percibimos, cómo y dónde se transforman.

Integramos bases científicas no solo para identificarlos, sino para reconocer cómo operan.

Antes de interpretar, mapeamos el estímulo:
¿qué está ahí?, ¿cómo se formó?, ¿por qué se expresa así?,
¿cuál es el mecanismo que permite percibirlo?

La forma en que algo aparece ya contiene una historia.


Sesión 2

La anatomía del catador

Afilar y reconocer con precisión nuestro instrumento de percepción

Presencia, foco y condiciones para investigar.

En esta sesión trabajamos algo que ya ocurre en toda cata, pero rara vez se entrena de forma consciente:
la capacidad de formular buenas preguntas y sostenerlas el tiempo suficiente para que abran información.

Integramos bases de fisiología sensorial y atención, no como teoría, sino como herramientas vivas que exploramos en sesión:
para reconocer cuándo estamos realmente en búsqueda y cómo sostener las preguntas que investigamos.

No toda cata investiga; algunas solo confirman.

A través de ejercicios prácticos, afinamos el instrumento interno:
no para describir más rápido, sino para orientarnos mejor dentro de lo que aparece.

Aquí, el mapeo deja de ser solo descriptivo.
Se vuelve una práctica de investigación en tiempo real y un recurso creativo que se activa.


Sesión 3

Lenguaje sensorial en uso

Sostener, traducir y decir lo que se percibe

Cómo nombrar sin perder información.

Ejercitamos la diferencia entre describir y traducir.

Exploramos herramientas para nombrar sin reducir, buscando un lenguaje sensorial al servicio de la experiencia.

Nos aproximamos al lenguaje no como etiqueta, sino como una tecnología de traducción. ¿Al servicio de qué está nombrar?

Buscamos habilitar y encontrar un lenguaje propio que comunique el fondo de la experiencia.


Sesión 4

Leer sistemas, sentir el oficio, guiar en lenguaje propio

Cartografías sensoriales y decisiones creativas en contexto

Aquí integramos los recursos desarrollados para practicar la cata como una herramienta que permite leer sistemas y moverse dentro de ellos.

Catar deja de ser solo análisis descriptivo y se vuelve una práctica que puede guiarse desde la autoría propia.

Aprendemos a usar estructuras al servicio de la experiencia:
como soporte, y al mismo tiempo como apertura para investigar o crear con aquello que aparece.

Recordamos que aquello que elegimos mirar nunca es neutro.
Se teje desde nuestras experiencias como profesionales o conocedores de un tema;
se apoya en la cata presente y en nuestros recorridos previos dentro del sistema.

Cada quien incorpora desde los vinos que le han marcado,
los lugares que ha habitado, los procesos de los que ha sido parte
y aquello que se vuelve digno de ser notado, atesorado o investigado.

Exploramos cómo construir una cata que no solo describe, sino que abre un mundo al que otros pueden entrar.

Trabajamos con vinos como casos de estudio, siguiendo lo que aparece en tiempo real:
sin perder el hilo, sin cerrar demasiado pronto y sin soltar el mundo que se está construyendo.

Aprendemos a leer algo más que el vino:
oficios, territorio, huellas de información.


Marco interdisciplinario

Este programa se sostiene en un cruce de disciplinas que informan y expanden la práctica de la cata:

química, biología y ecología, como base para comprender los sistemas materiales y vivos; biomímesis, como aproximación a la lógica de organización de estos sistemas; análisis sensorial, enología y viticultura, como campo aplicado;
somática, anatomía del sistema nervioso y neurociencia, para afinar la percepción y la atención; aromaterapia y perfumería, como prácticas que amplían el entendimiento y la construcción del lenguaje olfativo.

Estas influencias no se abordan como teoría aislada, sino como herramientas que se integran en la experiencia directa de la cata.


Duración: 16 horas

Idioma: Español o Inglés



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