Una nueva revolución sucede cuando nos permitimos habitar el mundo por el que luchamos. Luchamos para crear nuevos mundos, pero ¿Quién se atreve a habitarlos?
Sostener la existencia de aquello por lo que lucho es mi tipo de resistencia.
Dejar de habitar los mundos de los que me quiero liberar es la forma en la que desestabilízamos los sistemas ante los que nos oponemos.
Habitar la lucha, es habitar lo conocido con reproche a su existencia. Oponerse es solo un paso hacia la libertad, pero ahí no habita la libertad. La libertad está del otro lado, en donde ya no pertenezco de ninguna forma ante lo que me opongo, ni a la lucha, ni al sistema.
Sostengo mis valores desde un nuevo lugar al ser parte de un nuevo sistema que reta por su propia existencia a ese espacio conocido. Volviendo lo desconocido conocido transformo la realidad. Habitando la posibilidad con franqueza y congruencia en búsqueda de una nueva funcionalidad. Así surgen nuevos espacios fértiles en donde otros quieren y pueden habitar.
Si no hay un salto a lo desconocido que nos permita mover el pie que nos sostiene en lo conocido, un pie se queda en el sistema del que nos estamos tratando de mover y otro en la lucha contra él, creemos que la lucha es la puerta a la libertad, cuando la lucha es solo un instante en el que tomamos impulso para levantar ambos pies y nos movemos de lugar.

Mi existencia es mi tipo de resistencia – Texto escrito por Bastayevski. Alias tomado entre las fronteras de Trieste y Koper en el otoño del 2024 para nombrar la voz que surge en los límites de los mundos que exploro.



